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RESILIENCIA DE ACERO: cómo hacerte invencible ante la adversidad

RESILIENCIA DE ACERO: cómo hacerte invencible ante la adversidad

La resiliencia es la capacidad psicológica que el ser humano posee para superar adversidades de una forma positiva y beneficiosa. El término también se usa para determinar la capacidad del acero de volver a su estado original, después de ser golpeado o afectado por algún traumatismo.

Casi el 100% de nuestra jornada laboral estamos sujetos a las adversidades, forman parte del juego. Seguramente, si nuestro trabajo fuera fácil, no nos pagarían por hacerlo. No consiste en hacerlo bien, se trata de hacerlo mejor que nunca a pesar de las adversidades. Piensa en un surfero: sin olas no tendría sentido lanzarse al mar…

Este artículo va para ti y para todas aquellas personas que necesitáis subir a vuestra tabla de surf, día tras día, ola tras ola, y dar lo mejor de vosotros; 8 formas de pensar que os ayudarán a mejorar vuestra resiliencia.

Las circunstancias nunca son perfectas, la ACTITUD sí

Si esperamos a que pase la tormenta, nunca aprenderemos a bailar bajo la lluvia. Solo hay una cosa que depende de ti… tu actitud, si quieres tener una excusa, piensa antes si has tenido la actitud adecuada. Solo así podrás justificar tus fracasos de forma externa. Pero si has salido a navegar dudando o sabiendo que ibas a fallar… es posible que hayas planificado el fracaso. ¿Recuerdas lo que dijo el Maestro Yoda a Luke Skywalker? “Hazlo, o no lo hagas, pero no lo intentes”. Amén.

No te creas ningún pensamiento que te venga estando quieto…

Hay tres momentos básicos para la reflexión, cuando se realiza una tarea:

Antes: sirve para planificar lo que se hará y para poder prever ciertos problemas que puedan surgir, siempre en base a la experiencia. Por lo tanto, todo aquel pensamiento que no sirva para eso, olvídalo. No le hagas caso a pensamientos del tipo “voy a fracasar”, “no lo sé hacer”… es tu cerebro intentando boicotearte.

Mientras:  en este punto solo hazle caso a todos esos pensamientos que te sirvan para hacer la tarea. Suele pasar que, en esta fase, cuando te encuentras con una dificultad, acostumbras buscar excusas o a decirte a ti mismo que sería mejor hacerlo distinto a como lo has planificado… ¡puede que no sea cierto! y solo sea tu cerebro buscando más excusas.

Después:  en esta fase se valora lo realizado y se compara con la idea inicial. No seas duro contigo mismo, puede ser que no haya quedado perfecto, pero nada suele salir a la primera. Date tiempo para revisar, no lo hagas en caliente. Intenta examinar el trabajo realizado cuando estés en un estado mental positivo. Y no tires la toalla; siempre podrás decir que has encontrado una forma de no hacerlo.

Soluciones, no culpables

No nos detendremos mucho en este punto porque estamos seguros de que se entiende solo con leer el título… además, seguro que te lo han dicho mil veces.

No confundas ACEPTAR con RESIGNAR

Aceptar es no darte por vencido. Es decir: “okey, no ha salido bien, miraré donde he fallado para la próxima vez hacerlo mejor”. Aceptar es también dejar la culpa a un lado. Aprende a perdonarte tus errores, no eres perfecto, y mucho menos infalible. ¡Basta! Que el futuro te coja preparado para volver a la carga.

Responsabilidad, responsabilidad, responsabilidad

Si has cometido errores no escurras el bulto, di “he sido yo” y ponte manos a la obra para arreglarlo. No seas un engreído, y mucho menos si no tienes motivos para serlo. Si la has pifiado, a lo hecho, pecho.

Como dijo Buda…

…ni Dios es capaz de hacer llover constantemente. Que no te atormente, nunca mejor dicho, el hecho de que no todo te vaya a favor. Puede ser que el viento sople a tu gusto también. ¿Por qué solo vemos lo malo? ¿No le podemos dedicar, aunque sean cinco minutos, a pensar que all it gonna be alright?

Uno no siempre recibe lo que da

Siempre nos han dicho que es lo contrario, pero, lamentablemente, no siempre es así. A veces, uno puede trabajar con todo el empeño del mundo, con las mejores intenciones y dando en el clavo y que el resultado no sea el esperado. Es como jugar a los dados, uno los tiene que coger, mover y tirar, pero eso no garantiza que salgan los números deseados. ¡C'est la vie!

No todo depende de ti

No eres el centro del universo, no te castigues por todo lo malo que pasa a tu alrededor. Muchas veces, cuando estamos enfrascados en una tarea, pensamos que todo depende de nosotros y que, si pasa algo malo, es por nuestra culpa. ¡Pues no! No tiene por qué ser así. Piensa antes de culparte a ti mismo. A veces, la vida es injusta, sin más… no le des más vueltas y sigue para adelante.

RESILIENCIA DE ACERO: cómo hacerte invencible ante la adversidad
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